25 feb. 2013

El Dolor de los espaciales (1)

Tras la blanca pared se esconde la nueva realidad. Los colores varían desde el azul celeste al azul marino, provocando una gélida vista. Una fría melodía se une al panorama completando la frígida escena. No es por la temperatura en sí, pero me siento frío. El ser humano ha conseguido por fin librarse de toda emoción, obteniendo un mundo azul y perfecto, formado por pequeños cuadrados de luz que ellos llaman píxeles o luko, dependiendo de la lengua utilizada. Eso ya da igual, pues la comunicación no se realiza directamente, sino por otros medios impersonales que se basan en las matemáticas, que han enaltecido la existencia humana, perpetuándola en un universo incorpóreo en el que su supervivencia ya no es un problema a tratar. ¿Se puede decir que aún son humanos? Ése no es el asunto a considerar. He venido aquí, y estoy pensando, porque creo que nací defectuoso, con una discapacidad. Puedo sentir, puedo sentir mi existencia. Pero sobre todo, siento el dolor de estar vivo. No es un dolor físico, ya que no tengo cuerpo, sino psicológico.
La especie humana ya no siente ningún tipo de dolor, por ello no soy capaz de entenderles, ni ellos me entienden a mí... Por esa razón mi destino es huir de este mundo, de este caos perfectamente ordenado.
La historia de mi vida me conduce a otros mundos, otras especies "menos avanzadas" de humanos y los límites de la "humanidad" conocida... Todo alrededor del hecho de que siento dolor.

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